<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847</id><updated>2011-08-01T20:55:45.895+02:00</updated><title type='text'>Yo en tu lugar...</title><subtitle type='html'>LUGAR: espacio ocupado o que puede ser ocupado por un cuerpo cualquiera.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-2318513457521140344</id><published>2010-01-19T15:17:00.000+01:00</published><updated>2010-01-19T15:25:17.295+01:00</updated><title type='text'>PIRATA</title><content type='html'>Iba para el barrio, después de dejar a mi chavala. Normalmente voy en metro, pero aquel día no estaba lloviendo y preferí coger el autobús. Me senté, enfrente de la mujer del abrigo de visón. Nada más sentarme, ésta se recolocó y le dijo  a su amiga algo que no quise oír. Yo iba muy contento pensando en mi rubita, pero aquellas mujeres tenían un tono demasiado chillón. Además hablaban levantando la voz, para que todos nos enteráramos de que sus maridos esto y lo otro y lo de más allá. Menudas dos arpías, pensé, e intenté concentrarme en el aroma de mi chica. Después se tiraron toda una parada hablando de las hijas de una de ellas. Una estudiaba Derecho y otra hacía un Master en Inglaterra. Luego, la señora que estaba más cerca, la del abrigo de visón, le mostró a la amiga el último regalo de su querido Andrés, un bolso de Carolina Herrera. Yo la miraba de reojo y me partía la polla. La mujer no paraba de hablar del dichoso bolso y se lo enseñaba a la amiga mientras alardeaba de lo difíciles que son de conseguir y lo mucho que debía de haber costado. Pero el bolso era más falso que ella, yo lo sabía y la mujer que alardeaba. Y la amiga, que al verme mirar el bolso debió de pensar que iba a robarlas, le dio un golpecito a la otra, que me miró de soslayo y se agarró al bolso como un policía se agarra a la porra. Yo estaba tan feliz y me tocaron tanto la polla, que le dije, muerto de risa, que el bolso era falso. La amiga miraba ya para otro lado, indiferente, pero ésta, ésta no se mordía la lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Con esas pintas, qué sabrás tú de nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señora, volví a dirigirme a ella,  no sé que le habrán soplado a su marido por eso, pero es una imitación y ni siquiera es buena. Créame, sé de lo que hablo, que mi familia es distribuidora de la marca. Donde la cremallera, los bolsos de Carolina Herrera llevan un refuerzo de cuatro costuras a un centímetro de distancia y antes me he fijado en que el suyo solo tiene dos. Además, en el logo tiene una pequeña marca que al suyo le falta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer enmudeció de pronto. La amiga se había vuelto y me escuchaba con atención. Supongo que no se lo esperaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero si quiere salir de dudas, añadí, sabiendo que había ganado otra batalla, déle un buen tirón, las costuras de un bolso bueno aguantarán, claro que, en su caso, no se lo aconsejo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer no sabía donde meterse, mientras el fondo del autobús se partía de risa.  Bajaron en la siguiente parada. Miré mi reflejo en la ventana ¿pintas? Cerré los ojos y volví a pensar en ella, en mi rubita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-2318513457521140344?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/2318513457521140344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=2318513457521140344' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/2318513457521140344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/2318513457521140344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2010/01/pirata.html' title='PIRATA'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-4629137442789825342</id><published>2009-12-15T16:48:00.000+01:00</published><updated>2009-12-15T16:57:33.400+01:00</updated><title type='text'>LE DIVAN DU MONDE</title><content type='html'>Abre el puño con disimulo, entonces las veo, diminutas, inofensivas y sé que vamos a probarlas. Hay tres, dos rosas y una amarilla. Dice que son iguales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anne y yo somos amigas desde parvulario. Siempre hemos ido juntas. Cuando teníamos nueve años nos prometimos que todo lo íbamos a descubrir juntas. En octavo curso nos dimos cuenta de que todo era un concepto demasiado amplio, así que rehicimos nuestra promesa, íbamos a descubrir casi todo juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No debemos masticarla, sólo tragarla. Nos ayudaremos con la copa, dice. Y pone una pastilla rosa en mi mano mientras me guiña el ojo y traga la suya. Brindamos. Luego me lleva hacia el centro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se pone a bailar los chicos nos miran. Baila con los ojos cerrados, sintiendo la música y  yo trato de imitarla. La música me envuelve de pronto, como a un niño entre sábanas limpias. Escucho el latir de mi corazón y me asusto. Abro los ojos y allí está ella, buscando mi mirada. Sonríe con su boca roja.  Se acerca a mi oído: “tranquila Sophie, sigue bailando. La música está hecha para ti”. &lt;br /&gt;Entonces me abandono y olvido que estoy al norte de Paris, en el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Divan du Monde&lt;/span&gt;. Algunos chicos se acercan a conocernos, pero no son interesantes, esta noche no. Y a mi me entra la risa cada vez que alguno lo intenta, ¿no pueden entenderlo? Estoy segura de que nos están rifando, imaginan que acabarán acostándose con alguna de nosotras, pero hoy no nos interesan ellos, sólo el éxtasis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anne se vuelve a acercar y me pide un cigarro. La miro con extrañeza. Ella no fuma, pero soy incapaz de ordenar las palabras, así que le doy uno. La primera vez que fumamos un pitillo casi se ahoga. Habíamos visto fumando a &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Odri Hepburn&lt;/span&gt; en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Desayuno con Diamantes”&lt;/span&gt; y queríamos parecernos a ella. Me encanta la textura del cine en blanco y negro. Lo enciende con torpeza. La llama ilumina su rostro. Después, humo. Anne me mira con sus enormes ojos de gata salvaje, está drogada y yo también. No puedo dejar de moverme, oigo fragmentos de otros y sobre esas voces, escucho la música. La música lo envuelve todo, lo es todo. Pedimos otra copa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te acuerdas de octavo curso? Me pregunta junto a la barra.  Intentaría hacerme la tonta, pero me conoce demasiado bien. Aquel año nos dimos un beso, un beso largo y con lengua. Ella había quedado con un chico del colegio y tenía miedo de que quisiera besarla, porque nunca antes había besado a nadie así que me lo pidió a mi primero, aunque yo tampoco había besado a nadie. Lo hicimos en el vestuario, después de la clase de gimnasia. &lt;br /&gt;-¡Claro que te acuerdas! Nos dimos nuestro primer beso, insiste. &lt;br /&gt;Han pasado 8 años.  Entonces nos entraba la risa floja, la una frente a la otra sin saber bien qué hacer. Al final la agarré de la cintura, ella me cogió la cara con las dos manos y juntamos nuestras bocas. Primero nos dimos un beso con los labios apretados y moviendo la cabeza como la aguja de un metrónomo. Después nos dimos otro con lengua. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anne saca de un bolsillo la última pastilla y se la lleva a la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente hicimos como si no hubiese pasado nada. No me atreví a preguntarle por aquel chico, pero ella me lo contó:  “me llenó de saliva, tenía la lengua hinchada y no paraba de moverla. No podía respirar. Tú besas mucho mejor” Entonces no dije nada, sólo la había besado a ella. No habíamos vuelto a hablarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Shopie, bésame.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Esta vez, ella me tiene cogida de la cintura. Tiene las manos frías. La música sigue sonando a lo lejos. Me acerco sin prisa y saboreo la misma lengua. Cierro los ojos. Mi corazón marca el ritmo. Ella es cálida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-4629137442789825342?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/4629137442789825342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=4629137442789825342' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/4629137442789825342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/4629137442789825342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/12/le-divan-du-monde.html' title='LE DIVAN DU MONDE'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-7178691270347425642</id><published>2009-11-20T16:32:00.004+01:00</published><updated>2009-12-16T21:13:02.548+01:00</updated><title type='text'>elhombreperfecto.com</title><content type='html'>- ¡Quiero devolverlo!&lt;br /&gt;- Un momento, por favor. La telefonista la puso en espera por tercera vez.&lt;br /&gt;María estaba cada vez más nerviosa, pero sabía que si se enfadaba no iba a lograr nada así que respiró hondo y se dedicó a pasear por el salón de su casa, teléfono en mano. &lt;br /&gt;- ¿No está contenta con nuestro servicio? Preguntó una voz al otro lado. &lt;br /&gt;La mujer, que observaba desde la ventana cómo su hombre quitaba las malas hierbas del jardín, volvió de su ensimismamiento. &lt;br /&gt;- No, no es eso. El servicio es excelente, dijo, observando cómo se le ajustaban los tejanos, ligeramente gastados, a aquel ser verdaderamente perfecto. Simplemente… quiero devolverlo, insistió.&lt;br /&gt;- Me temo que no va a ser tan sencillo, contestó la operadora. Es la primera vez que ocurre algo así, se lo aseguro. Veamos…&lt;br /&gt;María volvió a respirar hondamente. Maldita la hora en que se le ocurrió solicitar uno de aquellos hombres perfectos. Ella quería alguien que la escuchara, sí. Que fuera su amigo. Que la hiciera el amor por las mañanas y la llevara al trabajo. Un hombre atractivo, con una buena profesión y amigo de sus amigos, sí. María no creyó que aquella realidad existiera, pero existía. Tenía nombre y apellidos y se encontraba arreglando la valla de su jardín en ese momento. &lt;br /&gt;- Disculpe la espera. Estoy accediendo a nuestra base de datos, le indicó la voz. Aquí lo tengo. Usted solicitó un varón caucásico, treinta y cuatro años, setenta kilos, uno setenta y ocho, pelo castaño, ojos verdes, no fumador, sensible, deportista…&lt;br /&gt;María sólo acertaba a contestar un “aha” tras cada nota de aquel interminable informe y mientras, observaba cada movimiento del ser perfecto. &lt;br /&gt;- Dígame entonces, ¿cuál es el problema?, insistió la telefonista.&lt;br /&gt;- El problema, contestó, tratando de localizar los ojos verdes del jardín de su casa, es que este hombre es… María resopló, buscando con la mirada, es… demasiado perfecto, dijo precipitadamente. El hombre había desaparecido y una hilera de piedras se amontonaban en la entrada. &lt;br /&gt;- Ya entiendo, contestó, la operadora. Me temo que no podemos ayudarla. Le recuerdo que ha firmado un contrato, continuó la voz.  Usted aceptó las condiciones generales que rigen para la contratación de los servicios de elhombreperfecto.com donde se especifica claramente que en ningún caso se admitirán devoluciones. Buenos días. &lt;br /&gt;María siguió buscando, con el teléfono todavía en la mano. ¿Pero dónde se ha metido? Apareció de repente, con la camisa desabotonada y un ramito de flores entre las manos.  Sonrió,  dejando ver una sonrisa sincera y perfecta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-7178691270347425642?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/7178691270347425642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=7178691270347425642' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/7178691270347425642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/7178691270347425642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/11/elhombreperfectocom.html' title='elhombreperfecto.com'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-7333754061423498956</id><published>2009-11-17T15:37:00.000+01:00</published><updated>2009-11-17T19:30:28.586+01:00</updated><title type='text'>EL DESEO</title><content type='html'>Apareces por el lado izquierdo, contorneando las caderas al ritmo del tam-tam que abre el primer número. Kratz el mago enmascarado espera subido en una plataforma rectangular, en medio del escenario. Hay otras dos plataformas idénticas, una a cada lado del mago, suspendidas en el aire. Avanzas en dirección a Kratz. Eres de una belleza exquisita, largos cabellos color azabache y la piel morena. Llevas un sujetador negro que deja ver un abultado pecho y una falda hecha de jirones de tela que se mueve con cada movimiento. Tam-tam. Llegas a la plataforma donde espera el mago, que te tiende la mano para ayudarte a subir. Sin perder la sonrisa, atas al enmascarado en forma de cruz por ambos brazos mediante unas gruesas cuerdas de nylon blanco y después bajas luciendo tus hermosas piernas. Tam. Echas a tu paso una cortina para ocultar al ilusionista. Sube la intensidad de la música y la plataforma del mago comienza a elevarse. Tam-tam. Primero desciende la plataforma del centro y después las otras. Abres la cortina, Kratz ha desaparecido. Pareces sorprendida. Te diriges hacia la segunda plataforma. Te llevas las manos al rostro y corres hacia la última de las plataformas, ni rastro de Kratz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco  vas entendiendo que todo es un sueño. Te estiras en la cama sin abrir todavía los ojos. Ayer bebiste demasiado. Estás confusa. Reconoces tus sábanas de seda y tu almohadón de plumas. Anoche estuviste en aquel bar, cerca de la oficina. Unos segundos más y caes en la cuenta de que no estabas sola, había un hombre, Ramón o Raúl, no lo recuerdas. Decides abrir los ojos. No hay nadie más. Te incorporas lentamente e intentas recomponer el puzle. La luz de la mañana envuelve  la habitación. Te duele la cabeza y tienes la boca seca de tanto fumar. Ayer te acostaste con ese tipo.  Fuiste a aquel bar de la esquina para tomar una copa. ¡Joder! Debiste de cerrar el bar. Te sentaste en la barra y pediste un gin-tonic de Hendricks con dos rodajas de pepino. Recuerdas que no tenías fuego y que el camarero te regaló unas cerillas. No querías volver a casa. Era jueves por la tarde, habías entregado tu texto a tiempo y al día siguiente podrías descansar. No hablaste con nadie hasta la tercera copa, entonces te pusiste a bailar. Tam-tam. En la mesita, junto a la lámpara hay un cenicero lleno de colillas. También ves el tabaco y los malditos fósforos. Alargas el brazo hasta alcanzarlos. Es un paquete desplegable con el logo del bar en ambos lados. El deseo. Faltan la mitad. Te recolocas en la cama con las piernas recogidas y miras hacia el lado vacío. Lo pasaste bien anoche. Coges un cigarrillo y te lo llevas a la boca. Cortas una cerilla, la enciendes y prendes el cigarro con él.  Intentas recordar el nombre de aquel tío, mientras te fumas el cigarro sin ganas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-7333754061423498956?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/7333754061423498956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=7333754061423498956' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/7333754061423498956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/7333754061423498956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/11/el-deseo.html' title='EL DESEO'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-175755852703911476</id><published>2009-10-15T16:08:00.008+02:00</published><updated>2009-12-16T21:29:23.120+01:00</updated><title type='text'>EL (otro) DESEO</title><content type='html'>Una calada y el tiempo empieza a detenerse. Los músculos comenzarán a relajarse. Dos e incluso el fregadero de la cocina deja de gotear. Las persianas del salón están bajadas y los platos sucios se acumulan encima de la mesa. No importa.  Bienvenidos a El Deseo. Pablo está anestesiado en el sofá, con la pupila encogida, como un niño indefenso delante de un televisor y el mechero en la mano. Desde que Eva se ha ido, los relojes se paran a intervalos cada vez más cortos. Un reguero de luz entra desde la cocina. Suena Buddy Holly en el ordenador. Pablo hunde la cabeza en la almohada y cierra los ojos y sube a su pequeño escenario. Lleva unas enormes gafas de pasta, negras y rectangulares y una americana en tonos pastel delante de un micro estéreo de los años 50. Tiene una Fender Stratocaster entre las manos. Se siente muy bien. Tararea las  letras que recuerda, despacio y sin ritmo. Tres y empieza a reír. Él no es tan feo como Baddy Holly. Piensa en Eva, pero no se detiene, la besa y sigue. Llega hasta el Chelsea Hotel, con Leonard Cohen y la pequeña niña triste. Cuatro. Cinco. Seis. Amanece en su desorden con Jimi Hendrix. Los efectos de la heroína han desaparecido. Entonces vuelve Eva para inundar con su ausencia todo lo vivido y deseará retroceder hasta el momento en que pudo elegir. O avanzar las manecillas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-175755852703911476?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/175755852703911476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=175755852703911476' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/175755852703911476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/175755852703911476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/10/el-deseo.html' title='EL (otro) DESEO'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-6326777863219467794</id><published>2009-10-13T22:01:00.003+02:00</published><updated>2009-10-13T22:11:20.565+02:00</updated><title type='text'>REENCUENTRO</title><content type='html'>Cuando Lourdes entró en el salón tenía los ojos enrojecidos y la voz temblorosa. &lt;br /&gt;- Lo siento, le dijo a su hermana, todavía no me hago a la idea.&lt;br /&gt;- No me extraña, contestó Lourdes, ¡pobre mamá! &lt;br /&gt;Rosita estaba sentada en el viejo sofá de la madre. Tenía el cuerpo inclinado hacia delante y las manos sobre la mesa de cristal. Parecía un gato negro encaramado. Encima de la mesa había seis fotografías de distintos tamaños, todas de su madre. Las analizaba detenidamente. La hermana se sentó a su lado. Se habían quedado solas en el mundo. Huérfanas. Lo único que sabían de su padre era que se llamaba Antonio y que había muerto en un accidente de tráfico cuando ellas eran muy pequeñas. A su madre nunca le gustó hablar de él y ellas siempre respetaron su silencio, aunque les resultara extraño. Lourdes cogió entre los dedos la foto más próxima  a ella  y se la mostró a su hermana. &lt;br /&gt;- No, esa foto tiene por lo menos, cuánto, ¿quince años? Dijo la pequeña, centrando su atención en las imágenes que había sobre la mesa.&lt;br /&gt;- Es cierto, dijo Lourdes, sin apartar la vista del retrato, debe de ser de cuando mamá se graduó. ¡Qué guapa era!&lt;br /&gt;Rosita volvió a mirar la foto. &lt;br /&gt;- Sí, muy guapa. Tenía algo, ¿verdad? como un brillo especial…&lt;br /&gt;- Tú te pareces a ella, añadió Lourdes, mientras colocaba la fotografía en una esquina y cogía la siguiente.&lt;br /&gt;- No, dijo otra vez su hermana. Demasiado pequeña. Se trataba de una foto de carné que además tenía ya unos cuantos años. Lourdes la dejó junto a la anterior.&lt;br /&gt;- ¿Y aquella? Preguntó Rosita, apuntando con el índice a una fotografía donde aparecía su madre con un collar de perlas, no la había visto nunca. &lt;br /&gt; -Es reciente. Mamá se la hizo poco antes de… Lourdes tuvo que respirar hondo antes de seguir hablando. No lo sé, añadió. A Mamá no le gustó esa foto.  Me lo dijo.&lt;br /&gt;Rosita cogió el retrato. &lt;br /&gt;- ¡Tiene la misma mirada que en su juventud! A mi me parece muy buena.&lt;br /&gt;- Pero a mamá no. La pondría triste.&lt;br /&gt;- Pues a mi me parece que debería ser ésta.&lt;br /&gt;- ¡Pues a mi no! Lourdes le quitó la fotografía a su hermana y la puso junto a las otras dos. &lt;br /&gt;-Toma, dijo Rosita sin ganas de discutir, pon ésta también, mamá sale con los ojos cerrados. &lt;br /&gt;Sólo quedaban dos fotografías. En ambas aparecía la mujer con gesto serio. Tenía la piel morena y los ojos oscuros y en ambas llevaba el pelo recogido en un moño, como era su costumbre. Una de las fotografías debía de ser del invierno pasado, pues llevaba puesto un jersey de lana. La otra era una imagen atemporal que bien podía haber sido tomada en verano o invierno. &lt;br /&gt;- Cualquiera de las dos me parece bien, dijo la mayor, pero su hermana no lo tenía claro.&lt;br /&gt;- Se la ve demasiado seria, ¿no crees?&lt;br /&gt;- Es por los dientes.  No le gustaban sus dientes, por eso no sonreía nunca.&lt;br /&gt;- No sé. Las personas que no la conocieron podrían pensar que era una mujer malhumorada, protestó Rosita.&lt;br /&gt;-Igual tienes razón, contestó Lourdes. ¿Estás segura de que no hay más?&lt;br /&gt;- Estoy segura. Lo he vuelto todo patas arriba buscándolas. &lt;br /&gt;Las dos hermanas respiraron hondo. Rosita volvió a coger la fotografía del collar perlas. Su hermana trató de impedírselo y la foto cayó al suelo dada la vuelta. Rosita se dio cuenta de que había algo escrito en el reverso:&lt;br /&gt; “QueridoAntonio,                                                                                           así es ahora la mujer que abandonaste hace quince años,&lt;br /&gt;cuando decidiste seguir adelante con aquel condenado atraco. &lt;br /&gt;Te perdono. &lt;br /&gt;Si me sigues queriendo, puedes volver. &lt;br /&gt;Las niñas no lo saben. &lt;br /&gt;Isabel.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-6326777863219467794?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/6326777863219467794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=6326777863219467794' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/6326777863219467794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/6326777863219467794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/10/reencuentro.html' title='REENCUENTRO'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-5157480535283259034</id><published>2009-10-06T10:55:00.000+02:00</published><updated>2009-10-06T10:56:23.603+02:00</updated><title type='text'>BEEP-BEEP</title><content type='html'>El teléfono móvil colocado encima de la mesa auxiliar comienza a vibrar. Habría pasado desapercibido entre el movimiento del tren si no hubiera ido acompañado de un sonido beep-beep que avisa de cada nuevo mensaje. Es un vagón bastante cómodo, con asientos enfrentados dos a dos a ambos lados del pasillo y una repisa para colocar el equipaje de forma que queda justo encima de los viajeros. María está mirando por la ventana campos de girasoles, con la cabeza apoyada en el brazo izquierdo, las piernas estiradas y los pies encima del asiento. Está descalza y tiene las uñas pintadas de color berenjena. Debajo de la mesa descansan sus viejas sandalias de cuero. Lleva los labios rojos y la melena corta y rubia. Se parece a Lauren Bacall. Como no tiene a nadie a los lados ha colocado una mochila en el sitio contiguo. María se incorpora despacio, sin poner los pies en el suelo. Una sonrisa se dibujará en su rostro. &lt;br /&gt;“Hl guapa! Qtl? He qdado cn Carmen y Toñin a ls 24 n l plaza xa ir a ls fiests d fresno. Miguel va. Llga bien. Bsos”&lt;br /&gt;Hace casi tres horas que ha subido al tren en la estación de Atocha. El revisor ha pasado varias veces, tantas como paradas han hecho, para pedir billetes a los nuevos pasajeros, que no tardan en acomodarse. María piensa en contestar a Laura, pero no inmediatamente. Deja el teléfono encima de la mesa, inclina la cabeza hacia atrás y cierra los ojos. La imagen de Miguel, sus ojos azules, le asalta. Tiene ganas de verle. Intenta conciliar el sueño, pero no puede. No sabe cuando podrá verle. Hoy le espera un día intenso. Ha decidido hablar con sus padres. Explicarles porqué necesitaba quedarse en Madrid una semana más. Hablarles de la prueba y del resultado. Contarles la verdad, con todas sus consecuencias, aunque una de ellas sea no ver a Miguel por un tiempo. No ver a nadie. No salir de casa en todo el verano. María enrosca y desenrosca un mechón de pelo rubio alrededor del dedo. Lo hace siempre que está nerviosa. Al cabo de un rato, saca un bloc de la mochila, busca una creta y una página en blanco y comienza a bosquejar el paisaje. Sus trazos son firmes y rápidos. En pocos minutos manchará otra página.&lt;br /&gt;Está contenta. Salió de Reinosa para estudiar en la universidad y no se arrepiente. El año le ha ido bien y en la facultad ha hecho muchos amigos. Al fin y al cabo, siempre ha sido una buena estudiante y la universidad no deja de ser un colegio para alumnos grandes, con horarios, apuntes y profesores. Pero la “uni” es algo más, piensa. Sus padres están muy orgullosos de ella. Es la pequeña de cuatro hermanas. Nadie en la familia tiene estudios universitarios. Una tarde llegó a casa y dijo que quería estudiar en Madrid. Que quería hacer Derecho. Todavía no sabe porqué escogió Derecho. Mi hija abogada, imagina desde entonces el padre. Pero su madre se echó a llorar, ¿estás segura? No quiere decepcionarles. Cuatro meses más tarde, se instalaba en un piso compartido en el barrio de Lavapiés.&lt;br /&gt;La muchacha observa a las personas que están a su alrededor. Dos hombres sentados uno frente al otro, a su misma altura, pero en la ventana opuesta, llaman su atención. Está convencida de que son padre e hijo y que el hijo tiene algún tipo de retraso, porque el más joven no para de preguntar cosas y el otro, anciano, le responde con suma paciencia e infinita ternura. María no se atreve a dibujarles así que se centra en el chico joven que se cubre el rostro con una gorra de béisbol de color azul cielo, dos asientos más adelante, para evitar la luz de la tarde. Parece dormido. Está junto al pasillo, al lado de una mujer mayor que mira por la ventana. El paisaje ha ido cambiando progresivamente, de la estepa amarillenta de la Meseta a los primeros verdes de la provincia de Burgos. María está cerca de casa.&lt;br /&gt;En Reinosa todo seguirá igual, piensa, recostada de nuevo en su  asiento y con los pies recogidos. Pero Madrid es diferente. La primera vez que entró en el hall de la facultad supo que era allí donde quería estar, con toda aquella gente yendo y viniendo. Viajó con su padre a Madrid en un coche cargado de trastos. Encontraron el piso por Internet. Agustina, la propietaria, lo alquilaba por habitaciones. El padre le ayudó a subir las cajas. Después habló con la señora y fue al servicio. Bebió un vaso de agua, se despidió de su niña preciosa y se marchó. María recuerda aquel día como si hubiese ocurrido ayer. La alegría y la sensación de libertad inmensa y los nervios, muchos nervios. También recuerda la angustia de su madre, lo preocupada que había estado, aunque ella jamás le pidió que no se fuera. Al contrario, le animó cuando sus fuerzas flaquearon por culpa de Miguel. Miguel, Miguel, Miguel. María se sonroja al recordarlo. Cómo ha cambiado la actitud de mamá desde el año pasado, piensa, con la vista perdida en el infinito. &lt;br /&gt;Comenzó a deshacer las maletas y antes de que Agustina se fuera apareció Elsa, una de las inquilinas. La propietaria hizo las presentaciones, aguardó un par de minutos de cortesía y desapareció. Poco después llegaron Arantxa y Eva. Lo primero en que se fijó fue en que Elsa tenía un piercing en el ombligo. Al recordarlo se lleva la mano a la cintura hasta acariciar su arito. Ahora son sus mejores amigas. No sabría vivir sin ellas. María intuye que ella misma también ha cambiado y siente una pequeña descarga de energía. La sensación dura apenas unos segundos.&lt;br /&gt;El tren aminora la marcha e inmediatamente vuelve a coger una velocidad constante. Ha empezado a llover. Mira el reloj de su muñeca. El muchacho se ha quitado la gorra y está de pie, buscando algo de su maleta. María le sigue con la mirada hasta que sale del compartimento  mientras tamborilea con sus delgados dedos encima de la mesa. Beep-beep. Alarga la mano hasta alcanzar el teléfono. Su madre irá a buscarla. Su padre está trabajando, así que alguna de sus hermanas la llevará a la estación. Maite, tal vez. Vuelve a jugar con su cabello. Enrolla y desenrolla el mismo mechón, una y otra vez. El muchacho ocupa de nuevo su asiento.  María respira hondo. Es hora de contestar a su amiga. &lt;br /&gt;“Hla Laura! No s si m djaran salir. Voy a contarls lo d la prueba a mis padrs. Stare castigada hst l 2056, + o-. Pasadlo bien. Muak!”&lt;br /&gt;En Reinosa está diluviando. Su madre y su hermana la esperan dentro de una sala abarrotada de gente. María se calza las sandalias y se pone de pie. Coge su maleta, se coloca la mochila en los hombros y sale del tren a toda prisa para no mojarse. Está lloviendo a mares. Irán a casa. En un rato llegará el padre y cenarán todos juntos, también las hermanas.  Y después de cenar hablará con ellos. En el coche, María no deja de enredarse el cabello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                           *  *  *  *  *  *  *  *  *  *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No ha parado de llover en todo el día. Son las doce y cuarto de la noche y sigue lloviendo. &lt;br /&gt;- ¡Venga tía, vamos!, Carmen tira de la cazadora de Laura por el brazo, que se resiste a moverse. &lt;br /&gt;- ¡Que nos vamos!, le advierte. Pero Laura permanece de pie, a resguardo de la lluvia bajo un soportal, como la otra pareja. Sabe que si no va en el coche con ellos ya no irá a Fresno del Río y les pide que aguanten un poco. &lt;br /&gt;- ¡Laura!, le avisa Toñín, mientras señala hacia la persona que se dirige corriendo hacia ellos, bajo una chaqueta vaquera que sostiene sobre la cabeza con las dos manos, a modo de paraguas. Es María. &lt;br /&gt;Después de un largo abrazo, los cuatro amigos se suben corriendo en el coche de Toñín para no mojarse.&lt;br /&gt;-Creíamos que ya no venías, le dice Toñín, ajustando el espejo retrovisor para mirar a María.&lt;br /&gt;-Yo tampoco tenía muy claro que fuera a venir. &lt;br /&gt;-¿Y cómo se han tomado en casa que la futura abogada de la familia quiera dejar Derecho para empezar Bellas Artes?, pregunta Laura. &lt;br /&gt;María se encoje de hombros. A mi padre le da igual, explica, con tal de que sea feliz. Les conté lo de la prueba, lo difícil que es y que me han aceptado y mi madre casi se echa a llorar, ¡pero de alegría! &lt;br /&gt;Los tres amigos la felicitan. &lt;br /&gt;- ¡No ha parado decirme que ella lo sabía!  &lt;br /&gt;Laura ha escuchado con atención toda la historia y no puede evitar echarse a reír. María le mira todavía incrédula y también ella se echa a reír. Es una risa contagiosa. &lt;br /&gt;- ¿Y vosotros qué?, pregunta María. &lt;br /&gt;Aparcan en Fresno del Río y van directos a la disco. María se queda en el ropero mientras los demás van a pedir una copa. Está radiante, con unos vaqueros rotos, camiseta gris y bambas y el pelo mojado. Después de dejar la cazadora, pasa por el aseo para pintarse los labios de un color rojo intenso y arreglarse el cabello. Está decidida. Cuando se acerca a la barra pregunta por Miguel. Toñín señala con el dedo hacia el fondo de la discoteca. De pie, junto a una columna, se encuentra Miguel y tiene entre sus brazos a una chica morena. Lleva un vestido corto y elástico de color chillón y tacones a juego. María no sabe qué hacer. Siente un pinchazo agudo en el pecho, cerca del corazón y decide volver a la barra y pedir algo. Beep-beep. Nota como vibra el bolsillo delantero del pantalón. &lt;br /&gt;“¡Hola bonita! Stoy n casa cn Arantxa y Eva y ns hems acordado d ti. Pasatlo gnial. Ns vmos pronto. Milbss.” &lt;br /&gt;María sonríe y guarda el teléfono. Da un sorbo a la copa y se dirige hacia el centro de la pista de baile. Está sonando Perfect, de Fairground Attraction.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-5157480535283259034?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/5157480535283259034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=5157480535283259034' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/5157480535283259034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/5157480535283259034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/10/beep-beep.html' title='BEEP-BEEP'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-482781807762864766</id><published>2009-09-24T19:56:00.001+02:00</published><updated>2009-09-24T20:01:56.822+02:00</updated><title type='text'>El “CONVERSATINO”</title><content type='html'>Como cada jueves, María había ido a limpiar a casa de la señora. Normalmente se quedaba allí hasta las cinco, pero aquel día habría tormenta. Llevaban días anunciándolo en la radio y en la prensa local y el pueblo entero estaba recogido, por lo que antes de comer, María ya estaba de vuelta por el camino principal y, tras comprar pan en el colmado de la plaza, que estaba apunto de cerrar, llegó a casa con su marido. Agustín la estaba esperando leyendo junto a la ventana, como siempre, en la silla de ruedas que utilizaba para desplazarse. El matrimonio comió en silencio, roto únicamente por el ulular del viento, que empezaba a levantar las primeras palabras. Mientras estaban tomando café, fragmentos de conversaciones se colaron por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…qué alegría me das, hijo…&lt;br /&gt;…fui víctima de un jodido secuestro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -María, rápido, ¡cierra la ventana! Exclamó Agustín, quien por un segundo, creyó reconocer su propia voz en aquella conversación que retumbaba en el salón de su casa.&lt;br /&gt;La mujer se dirigió obediente al tiempo que exclamaba –¡otra vez este maldito viento, nos vamos a volver todos locos!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…niños, ¿qué queréis cenar?...&lt;br /&gt;…coge el paraguas, va a llover…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la ventana, María tuvo que apoyar el cuerpo sobre el alféizar y estirar los brazos hacia el exterior para sujetar las puertas acristaladas que golpeaban con fuerza sobre la pared de piedra y atraerlas hacia sí para poder cerrar el batiente. Era difícil vivir en el valle con aquel viento conversatino, como popularmente lo conocían en el pueblo, que lo inundaba todo con palabras, gritos, canciones y poemas. Con mentiras. María se estremeció. &lt;br /&gt;-Aléjate de la ventana- dijo Agustín, a quien la mirada perdida de su mujer había empezado a preocuparle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ta-ta-ta. Al oír los golpes, María se giró hacia su marido, que se daba palmaditas en la pierna. -Ven siéntate aquí, dijo.&lt;br /&gt;La mujer se sentó sin rechistar en sus rodillas, con el cuerpo inclinado hacia atrás sobre Agustín y las manos recogidas en el regazo. -No pasa nada- susurró el hombre, rodeando la tristeza con sus brazos.&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos, Agustín dejó caer sus manos sobre las ruedas de la silla metálica y retrocedió, muy lentamente. &lt;br /&gt;Al sentir el movimiento, María dio un respingo.&lt;br /&gt;-Tranquila- volvió a susurrar él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se conocieron, Agustín era un muchacho prometedor. María no quiere pensar en ello. Los primeros años, desde que ocurrió el accidente, iba cada tarde a la iglesia para pedirle a Dios que le devolviera la movilidad de las piernas. Después fue cada semana. Luego cada mes. Finalmente dejó de ir a la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Creo que ese viejo me ha tocado el culo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevas palabras entraron en la habitación inundándolo todo. María se levantó &lt;br /&gt;precipitadamente y corrió hasta la cocina. El viento había abierto la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…¿perdone, puede decirme dónde se aloja… Javier Mendoza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era difícil no volverse loco. El viento arrastraba secretos al azar, pedazos de vidas privadas, conversaciones quebradas en otras lenguas. Declaraciones de amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…sorda de cerebro me dijo, ¿vos crees?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Agustín llegó hasta la cocina, María había sucumbido a la tentación. &lt;br /&gt;- María, por favor, cierra la ventana.&lt;br /&gt;Pero María ya no le hacía caso. Un soplo de aire le daba la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- María.&lt;br /&gt;- María.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-482781807762864766?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/482781807762864766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=482781807762864766' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/482781807762864766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/482781807762864766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/09/el-conversatino.html' title='El “CONVERSATINO”'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-5422222206119703595</id><published>2009-09-24T18:31:00.003+02:00</published><updated>2009-09-24T19:34:11.400+02:00</updated><title type='text'>VIETNAM, 1930</title><content type='html'>Tú no lo sabes, pero esta va a ser mi última noche en Vietnam, porque cuando mañana te entregue no quedará nada me ate a esta ciudad. Pero ahora no quiero pensar en eso.Porque tienes razón, maldita sea, soy un cobarde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sam, ponme otro, aún no estoy lo suficientemente borracho. Esta noche es especial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te llevaré a comer a la bahía, por fin puedo llevarte a un restaurante. Gracias a ti tengo el dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Sam!…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y acabaremos en la pensión de Tracy. Y tú no sospecharás nada porque siempre acabamos en la pensión de Tracy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ten, amigo, quédate el cambio.&lt;br /&gt;- Gracias, monsieur.&lt;br /&gt;- ¡Au revoir, Sam!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que he engordado por lo menos medio kilo esta noche, dices, mientras te acaricias el vientre frente al espejo del baño. Sabes que llevo horas deseando estar a solas contigo, pero antes querías ir a bailar y hoy no podía negarte nada. Eres consciente del poder que ejerces sobre mi, que observo tu silueta desde la cama. Buscas mi mirada en el espejo. Llevas puesto el vestido que te regalé por tu cumpleaños. Debajo, nada. Crees que no me he dado cuenta, pero me fijé nada más verte. Estás preciosa. Sigues acariciándote y no precisamente el vientre. El vestido se retuerce con cada movimiento. Notas mi debilidad, te alimentas de ella, porque sabes que por la noche tú eres la dueña de mis actos. Y acudo a ti, que has dejado de buscarme, porque estás empezando a disfrutar. Me abalanzo sobre ti, estrechándote con mis brazos. Hundo mi boca en tu cuello e inspiro el olor a almendras de tus cabellos. Te das la vuelta y me llenas la boca de besos mientras recorres mi cuerpo con las manos para desnudarme. Deslizo los tirantes por los hombros, dejando al aire los pezones morenos.  El vestido ha quedado reducido a un trozo enrollado de tela que se sostiene sobre tus caderas. Te llevo a la cama sin dejar de besarte y me inclino sobre ti para dar un mordisco en tus ardientes pechos de metal y me echo a llorar. Apenas puedo mirarte. Levantas mi cabeza, la sostienes entre tus manos. No dices nada. Creo que lo sabes y en vez de irte lejos, me rodeas con tus preciosas piernas y te dejas caer. Yo tampoco digo nada, ni si quiera que te quiero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de la mañana entra a través de las persianas, proyectando en el dormitorio densas franjas de luz y de sombras. El ventilador hace rato que se ha parado.  La ciudad entera lleva horas despierta y el murmullo de sus calles, de sus pobladores y de sus cláxones es constante. El calor es insoportable. Tessa aún está dormida pero yo no he dormido. ¿Cómo podría? En unas horas vendrán a buscarla y todo habrá acabado. ¿Pero qué he hecho? Sabes que te están buscando. Que le han puesto precio a tu cabeza y en lugar de huir, has decidido quedarte. ¿Por qué? Tu pequeño rostro transmite una serenidad inmensa, tú no has podido. No. Demasiado tranquila. Cómo podrías tú matar a nadie. Los asesinos no podemos dormir. Pero tú estás dormida, ¡y hasta soñando! Observo tu pecho desnudo, que se hunde y se eleva.  ¿Qué he hecho? Ni con todo el opio del mundo podría olvidar tu cuerpo diminuto y pálido.  Su sabor. Su tacto. El olor de tu sexo. Tessa, mi amor, despierta. Tenemos que irnos. Tienes que irte. Tessa mi amor, perdóname. Tienes que irte. Vamos ¡Vete!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-5422222206119703595?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/5422222206119703595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=5422222206119703595' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/5422222206119703595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/5422222206119703595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/09/vietnam-1930.html' title='VIETNAM, 1930'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-3877710741286663921</id><published>2009-09-09T21:33:00.001+02:00</published><updated>2009-09-09T21:37:25.225+02:00</updated><title type='text'>LOS FRANCISCOS</title><content type='html'>- ¡Schhhit! ¡Niño, cuando puedas, ponme un café con leche! - grita Francisco, mientras se abre un hueco imposible en la barra. &lt;br /&gt;- ¡Niño! ¡Hazme el favor! - vuelve a gritar aquel hombre, al que le importa bien poco que el camarero esté ocupado en ese momento. Francisco exige un café desde su dominio recién ocupado. Hasta tres veces más tiene que reclamar su café con leche y cada una de las veces añade, junto a su petición, algún comentario sobre la falta de capacidad del camarero,  convirtiéndole en el blanco de sus críticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la primera vez que entra en aquel bar. Un pequeño negocio familiar mal cuidado y sucio que huele a cerrado, a fritanga y a tabaco. Un bar de barrio frecuentado, en su mayoría, por hombres de mediana edad. Encima de la barra, una vitrina contiene un recipiente donde flotan aceitunas y una bandeja con churros. Los ceniceros están sin vaciar y los servilleteros de papel sin reponer. Detrás del mostrador hay una estantería llena de botellas vacías que sirven de decoración. El servicio, único, está al fondo, junto al almacén, debajo de un gran televisor anclado a la pared mediante una plataforma. La máquina de tabaco no funciona y las tragaperras todavía están desenchufadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay que ver cómo está el país - suelta Francisco, después de beber de un trago medio café. Al ver que nadie le responde, continúa: &lt;br /&gt;-  la culpa la tiene este gobierno, que no sabe dirigir el país.&lt;br /&gt;- ¡Cuánta razón tiene! – exclama al fin un hombre, desde el otro extremo de la barra. Francisco aprovecha para acercarse  y los dos extraños entablan una conversación cargada de frases hechas. Tras diez minutos, parece que aquellos dos se conocen desde la infancia. Coinciden hasta el nombre: Francisco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quiere usted acompañarme?- pregunta el segundo Francisco, extendiendo la mano izquierda para indicar el vaso de cerveza vacío, mientras que con la derecha agarra el brazo de su tocayo. &lt;br /&gt;- Muchas gracias, responde el primero, prefiero seguir con mi café - y dicho esto, pide al camarero, con muy malos modales, que le acerque la taza que ha dejado al otro lado de la barra, a sabiendas de que el muchacho ya la había quitado.&lt;br /&gt;-Discúlpeme, señor, creí que había terminado.  Le puedo poner otro, si quiere.&lt;br /&gt;-¿Terminado yo? ¡Pero si apenas lo había probado! Anda, anda, pon otro café y atiende a este señor - dice, echando el brazo al hombro de su nuevo amigo.&lt;br /&gt;- Esta juventud no se entera – comenta nuevamente, dirigiéndose a su homónimo. Esta vez, el camarero se dará prisa en atenderles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos Franciscos vuelven a arremeter contra el gobierno, pero cuando el primero escucha el sonido que producen las tragaperras al ser encendidas, el segundo deja de existir. Un sudor frío recorre su frente. Busca en los bolsillos alguna moneda suelta, pero están vacíos. Echa mano de la cartera y encuentra, entre una decena de cupones, un billete de diez euros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Schit! Tú, dice al camarero, dame cambio. Todo en monedas de cincuenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez entre las manos, se dirige como un autómata, hasta la máquina recién enchufada. El corazón le late con fuerza y la mano izquierda le ha empezado a sudar por el contacto con el cromo. Cuando está a la altura de la máquina, respira hondo. Recorre con la mirada cada uno de los botones, tres naranjas, uno verde y otro rojo. Observa las combinaciones posibles de diamantes, cerezas, peras y dólares. Estudia sus posibilidades y empieza a jugar. Cada vez que pulsa uno de aquellos botones, la máquina reproduce un sonido inquietante y Francisco siente un escalofrío. ¿Será esta? Esta vez sí, piensa.  Después de haber perdido más de la mitad de las monedas, recupera parte en una tirada. Una miseria, se dice. El premio está al caer. Sólo tengo que calentar un poco más la máquina. Sólo una, tal vez dos partidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una por una fueron desapareciendo todas las monedas doradas. Busca de nuevo en los bolsillos vacíos. Rebusca en la cartera pero tampoco tiene más billetes. Mira hacia el rincón donde estaba su amigo y sólo encuentra una taza de café. Registra al camarero con la mirada sin separarse de su preciada máquina. Pregunta por el hombre que estaba con él. Se ha marchado hace quince minutos. Francisco pide una moneda, pero el camarero se la niega. Entonces se la pide a los clientes y también se la niegan. El camarero sale de la barra, le pide que se siente y se tranquilice, pero Francisco no se mueve. El premio va a caer en la siguiente jugada. Tiene el pie derecho encima de la base del aparato. Siente la goma negra bajo la suela del zapato. No puede irse. No. Ya ha calentado la máquina. Ahora no. El camarero le pide entonces que no moleste. Francisco empieza a mirar por el suelo del bar, agachándose hacia ambos lados sin levantar el pie del apoyo, pero sólo encuentra huesos de aceitunas, colillas y servilletas usadas. &lt;br /&gt;El camarero vuelve a salir.&lt;br /&gt;- Por favor, señor, le invito al café si se marcha ahora mismo.&lt;br /&gt;- ¿Me invita al café? ¡Pero si ya lo he pagado! - replica indignado.&lt;br /&gt;- No señor, no lo ha pagado. Pero no importa. Por favor, váyase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camarero empuja a Francisco que se resiste. El bar entero está mirando. Todo el mundo desea que aquel hombre se marche. Otro señor hace un amago de levantarse del taburete y Francisco recapacita. No tiene nada que hacer. &lt;br /&gt;El siguiente que juegue, tampoco ganará nada.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-3877710741286663921?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/3877710741286663921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=3877710741286663921' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/3877710741286663921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/3877710741286663921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/09/los-franciscos.html' title='LOS FRANCISCOS'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-8188662707643007945</id><published>2009-07-05T13:04:00.001+02:00</published><updated>2009-07-05T13:07:20.226+02:00</updated><title type='text'>HABITACIÓN 324</title><content type='html'>Esta mañana he llamado a la oficina y le he dicho a mi secretaria que anulara las citas de hoy. Me ha dicho que no me preocupe. Ella sabe que las cosas no van bien últimamente. He esperado un par de minutos a que Julio cogiera su coche y le he seguido. Creo que ha sido lo más emocionante que he hecho en mi vida. No me considero una mujer atrevida. Empecé a salir con Julio en la Universidad, él estudiaba Derecho y yo Psicología. Nos conocimos en una fiesta. Cuando terminamos la carrera decidimos casarnos. Yo monté un gabinete y el empezó a trabajar en el departamento jurídico de una empresa importante. Hemos intentado quedarnos embarazados muchas veces. Al final hemos dejado de intentarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando subí en el coche me miré en el retrovisor. Saqué de la guantera un paquete de tabaco. Busqué en el bolso un mechero, encendí el cigarrillo y me puse las gafas de sol. Volví a mirarme en el espejo, le di una calada y arranqué el coche. Le seguí por las calles de Madrid. Había demasiado tráfico. Mientras conducía empecé a pensar en cómo reaccionaría si encontrara a mi marido con otra. Nunca sabes cómo vas a reaccionar en una situación así. Pero Julio jamás haría una cosa así. Julio me quiere. No sería capaz. &lt;br /&gt;Su coche se detuvo en la Carrera de San Jerónimo a la altura del Palace. Vaya, pensé, el hotel más caro de la ciudad. Julio se bajó del audi y le dio las llaves al aparcacoches.  Esperé a que entrara en el edificio y bajé del coche. Mi corazón estaba desbocado.  Todo era demasiado improvisado. Tenía la sensación que aquello no iba a salir bien. ¿Debía seguirle hasta la habitación? Julio desapareció a través de la puerta giratoria. Fui tras él. Era una puerta enorme, de cristal doble, fría y pesada. Le volví a ver junto al mostrador. Le observé en la distancia. Seguía pareciéndome el hombre más guapo del mundo. Al cabo unos minutos se dirigió a la escalera. En su mano sostenía una llave magnética. Empezó a subir. Entonces me acerqué al mostrador.&lt;br /&gt;-¿Perdone, puede decirme en que habitación se aloja …?dudé por un momento. Recordé el nombre de ese periodista que tanto le gusta ¿En qué habitación se aloja Javier Mendoza? &lt;br /&gt;La recepcionista me miró de arriba a bajo detrás del mostrador. &lt;br /&gt;- Llego tarde. Me estará esperando. Dije antes de que pudiera preguntarme algo. Parecía una puta. Llevaba el mini-vestido negro que tanto le gusta a Julio.  No me había quitado las gafas de sol. &lt;br /&gt;Tecleó el nombre en el ordenador. Habitación 324. Lo dijo con desgana.&lt;br /&gt;-Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperé al ascensor. Mientras subía me pinté los labios y me coloqué el escote. Seguía siendo una mujer atractiva. En seguida me encontré en la tercera planta.  La moqueta roja amortiguaba el ruido de mis tacones. Recorrí aquel pasillo hasta que llegué a la habitación. Toc-toc. Julio abrió casi al instante. Llevaba la camisa por fuera. Se había quitado la chaqueta y la corbata. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te estaba esperando, me dijo.&lt;br /&gt;Eché un vistazo a la habitación. Aquella situación era bastante excitante. &lt;br /&gt;Pasamos todo el día en el hotel. Después volvimos a casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-8188662707643007945?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/8188662707643007945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=8188662707643007945' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/8188662707643007945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/8188662707643007945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/07/habitacion-324.html' title='HABITACIÓN 324'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-5058656865470677963</id><published>2009-07-03T10:21:00.001+02:00</published><updated>2009-07-03T10:24:06.991+02:00</updated><title type='text'>CASAS VIEJAS</title><content type='html'>Corrían los primeros días de enero de 1933, en una España republicana, campesina y revolucionaria. Insurgentes cenetistas y faístas provocan altercados en distintas zonas de la geografía española: Zaragoza, Murcia, Barcelona, incluso en Madrid hubo algún tiroteo aislado. El Gobierno controlará la situación con relativa facilidad, sin embargo, en un pueblecito de la provincia de Cádiz, campesinos y jornaleros instalan el comunismo libertario…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor, me temo que otro grupo de anarquistas se ha sublevado cerca de Medina Sidonia, dijo el Ministro de Gobernación, irrumpiendo en el despacho de Manuel Azaña.&lt;br /&gt;Azaña, alzó la vista del periódico que hasta ese momento ocupaba su mente y preguntó, visiblemente molesto por la interrupción, ¿cuántos con?&lt;br /&gt;-Según nos han informado, no son muchos, señor. Los habitantes del pueblo.&lt;br /&gt;Azaña guardó silencio un momento. Esto tiene que acabar, pensó. Todavía estamos a tiempo. - Está bien, dijo carraspeando la voz. Envíe a la Guardia de Asalto. &lt;br /&gt;Al ver que Azaña había vuelto a su lectura, el Ministro comprendió que el problema estaba resuelto y se marchó. Azaña continuó con la columna que estaba leyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres días antes, en una lejana y olvidada aldea gaditana conocida como Casas Viejas, un grupo de campesinos, desengañados de la II República y hartos de su miseria, decidieron levantarse en armas y proclamar la revolución libertaria, convencidos de que en otras ciudades y pueblos de España la revolución había comenzado. &lt;br /&gt;Por la tarde, Antonio Cabañas “El Gallinito”, José Morro y otros hombres, embravecidos y desesperados, fueron a buscar al alcalde para que comunicara al sargento de la guardia civil que debía rendirse. &lt;br /&gt;-¡Sargento! Gritó un hombre, podemos hacer esto de forma pacífica. Salid y uníos a nosotros, ¡compañeros!-&lt;br /&gt;Como ocurre en todas las poblaciones pequeñas, aquellos hombres se conocían bien. El sargento no podía imaginar, por muy caldeada que estuviese la turba, que aquella noche recibiría un tiro que días mas tarde le costaría la vida y menos, por una República en la que no confiaba. Pero así fue. La agitada muchedumbre aguardaba a las puertas del cuartel. Los sitiados pidieron refuerzos a Medina Sidonia. Cuando el sargento y otro guardia salieron, los insurgentes, al verles armados, desconfiaron de sus intenciones y les dispararon. Ya no había marcha atrás. La revolución había comenzado y, por primera vez, aquellos hombres se sintieron parte del engranaje que transformaría la sociedad. Nada hacía presagiar la contundente reacción del Gobierno de Azaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Madrid aquella revolución parecía no tener importancia. Como cada mañana, después de leer la prensa diaria y de despachar los asuntos de gobierno, algunos de ellos tan urgentes y desagradables como la decisión de mandar a las tropas de asalto que había tomado horas antes, Manuel Azaña aguardó la visita de su sastre.&lt;br /&gt;La prenda que había encargado estaba casi terminada. Sólo necesitaba unos arreglos. &lt;br /&gt;Mientras Azaña observaba al sastre marcar la tela de la pierna derecha con alfileres, le espetó:-Tenga usted cuidado, no me vaya a pinchar.-&lt;br /&gt;Sin embargo, el tono con que Azaña hablaba a aquel viejo era amistoso, cercano y el sastre no pudo evitar sonrojarse –Descuide, señor.&lt;br /&gt;Cuando el hombre pasó a medir el largo de manga, Azaña estaba convencido de que aquel traje era justo lo que necesitaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los refuerzos de la Guardia de Asalto y la Guardia Civil, al mando del capitán Manuel Rojas, llegaron un 11 de enero. Entraron en el pueblo a tiros, matando a dos campesinos que encontraron en la calle. &lt;br /&gt;Algunos revolucionarios huyeron al monte. Otros corrieron a refugiarse en sus casas, muchas de ellas, chozas de barro y paja. Sólo les quedaba esconderse. Francisco Cruz,  conocido como “Seisdedos”, decidió quedarse. Por la noche, la Guardia de Asalto sitió su choza. En ella permanecía junto con su familia y algunos vecinos. Empezaron las negociaciones. Obviamente sólo podían rendirse. Pero Manuel Rojas tenía otros planes. Al alba, dio órdenes a sus soldados para que incendiaran la casa. La techumbre no resistió y aquellos desgraciados perecieron calcinados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Es preciso, que ahora mismo, en media hora, hagáis una razzia.”- Dijo el capitán, dirigiéndose nuevamente a las tropas.&lt;br /&gt; Los guardias registraron las casas en busca de culpables. Los desafortunados fueron conducidos hasta la corraleta de la choza devastada para que vieran con sus propios ojos los cadáveres de sus compañeros. Y allí, al grito de “fuego con ellos”, los fusilaron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días después, en el periódico La Libertad, los españoles podían leer  los “Sucesos de Casas Viejas”, un artículo de Ramón J. Sender. Según sus propias palabras “El detalle no importa. Si los “relatos realistas” se apoyan en el detalle es para destacar la configuración política del hecho en su conjunto. Eso es necesario para que el país conozca la verdad y pueda deducir las responsabilidades e imponerlas ejemplarmente... Los muertos acusan y seguirán acusando... La cosa es más profunda. Es una cuestión de sistema…¿qué nueva lógica oportunista y maquiavélica encontrarán para este caso los dirigentes socialistas? Porque la base hace tiempo que ha calificado los hechos".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-5058656865470677963?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/5058656865470677963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=5058656865470677963' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/5058656865470677963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/5058656865470677963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/07/casas-viejas.html' title='CASAS VIEJAS'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-6548535764357333234</id><published>2009-07-02T09:40:00.000+02:00</published><updated>2009-07-02T09:42:36.406+02:00</updated><title type='text'>SILENCIO</title><content type='html'>Ana no se encontraba bien y había salido antes del trabajo, por eso ya estaba en casa cuando Miguel llegó. Ana y Miguel acaban de alquilar el piso en la calle Ferraz. Vieron el anuncio en el periódico, llamaron. Era una agencia. Les gustó el apartamento y se lo quedaron.&lt;br /&gt;-¿Has visto las aspirinas? Preguntó la joven después dar un beso a su novio, que todavía no se había quitado el abrigo. No las encuentro, añadió.&lt;br /&gt;-Creo que no quedan, contestó él, tras revisar el armario del baño.&lt;br /&gt;Miguel acababa de llegar pero no le importó volver de nuevo a la calle para comprar el medicamento. Cuando regresó, Ana estaba sentada en el sofá con las piernas recogidas, comiendo un yogurt. &lt;br /&gt;-Ha llamado tu madre- dijo la joven alzando la voz para que su interlocutor, que estaba en la cocina, la oyera.&lt;br /&gt;-Quiere que vayamos a comer mañana, continúo la chica disminuyendo el tono. Miguel había regresado al salón con un vaso de agua en una mano y las aspirinas en la otra.&lt;br /&gt;-Ten, cariño -dijo el muchacho, sentándose en el sofá junto a ella. Ana dejó el yogurt encima de la mesa, para tragar la pastilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charlaron despreocupadamente. Miguel se mostró contento con una venta que había realizado esa misma tarde. Calcularon juntos las comisiones que se llevaría por la operación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tienes hambre? Preguntó ella al cabo de un rato. Hay espaguetis ¿Quieres cenar ya? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban poniendo la mesa cuando el móvil de Miguel empezó a sonar. La conversación telefónica duró a penas cinco minutos. Cuando Miguel terminó a hablar se dirigió a la cocina donde estaba Ana cortando algo de pan y le confirmó que esa noche trabajaría.&lt;br /&gt;-Entiéndelo, nena. Ha fallado un chico. Sólo será esta noche, dijo mientras  separaba un mechón de pelo rubio que caí sobre la frente de Ana.&lt;br /&gt;Miguel prometió compensarla por no pasar la noche con ella y Ana le pidió que no llegara muy tarde. Se besaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cenaron con calma, hablando de las cosas que harían cuando tuvieran dinero.&lt;br /&gt;Después Miguel se dio una ducha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la zona de marcha, Miguel saludó a los porteros de los otros bares. &lt;br /&gt;-¿Qué pasa tío? Creí que ya no trabajabas en la noche- comentó un hombre alto y corpulento al tiempo que le estrechaba las manos con un cálido saludo. &lt;br /&gt;-Ya ves, contestó Miguel encogiéndose de hombros. &lt;br /&gt;-Ya sabes dónde estoy, dijo el alto, guardándose las manos en los bolsillos del anorak. Miguel agradeció el gesto y se dirigió a la puerta del local en el que trabajaría. &lt;br /&gt;La noche transcurría tranquila hasta que otro portero se acercó a buscarle.&lt;br /&gt; -Creo que en el Tito’s están teniendo problemas, dijo el gorila.&lt;br /&gt;-¡Vamos! Contestó Miguel, dando un golpecito en la espalda de su compañero.&lt;br /&gt;Cuando llegaron a la puerta del Tito’s había un chaval en el suelo. Sólo quedaba él. Los amigos habían salido corriendo. Sangraba abundantemente por la nariz. Seguramente la tuviera rota. Un hombre le dio una patada en el costado. -A ver si aprendes, pringao, dijo con rabia. El chico se retorció en el suelo. Miguel también le golpeó. Todos le golpearon. Después volvieron a sus trabajos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cando las luces de los locales se encendieron y la música dejó de sonar, Miguel decidió volver a casa. Entró en la cocina sin hacer ruido. Sacó del congelador una bolsa de hielo y metió la mano dentro. Después se fue a la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cielo, me pasas la mantequilla?&lt;br /&gt;Ana alargó el brazo hasta alcanzar la tarrina semivacía. &lt;br /&gt;-Toma, sírvetela toda. Yo no quiero más. No me encuentro bien, añadió la joven y se levantó de la mesa para tumbarse en el sofá. Miguel siguió comiendo. Al terminar de desayunar se acurrucó junto a la mujer, que estaba adormecida. Ana tuvo que reacomodarse para hacerle un hueco. Miguel la rodeó con su cuerpo y permanecieron así, en silencio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-6548535764357333234?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/6548535764357333234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=6548535764357333234' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/6548535764357333234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/6548535764357333234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/07/silencio.html' title='SILENCIO'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-4508763279497605915</id><published>2009-07-02T09:37:00.001+02:00</published><updated>2009-07-02T09:40:04.153+02:00</updated><title type='text'>FAMILIA FELIZ</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-Mi mujer no sabe que soy extrasexual y me lo monto con extraterrestres.&lt;br /&gt;-En estos momentos se estará enterando, ¿no cree? Preguntó la presentadora esbozando media sonrisa.&lt;br /&gt; El muchacho, sentado en un sofá de dos plazas de color chillón, intentaba justificarse ante el murmullo de los espectadores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ring-ring. Francisca se incorporó lentamente, apoyando sus manos rollizas en los brazos del sillón. Ring-ring. –ya voy, ya voy- dijo por inercia mientras llegaba hasta el mueble donde se hallaba el aparato.&lt;br /&gt;-¿Diga?...la mujer se olvidó por completo del programa de televisión.&lt;br /&gt;-…¡Ay! Que alegría me das, hijo mío…&lt;br /&gt;-…¿A la una y media? &lt;br /&gt;-…Hasta ahora, cielo. La mujer colgó el auricular y se llevó las manos al pecho de la emoción. Tras unos segundos, volvió en sí, echó un vistazo a su alrededor y decidió que haría café por si Ernesto aún no había tomado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hora y media después Ernesto subió en el ascensor y abrió la puerta de la casa con sus propias llaves. Su madre le esperaba en el salón. Estaba viendo otro talk show en la televisión. Al oír los pasos, Francisca trató de incorporarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué tal estás, mamá?&lt;br /&gt;-Ahora bien, hijo, déjame que te vea… ¿Está lloviendo? Preguntó la mujer.&lt;br /&gt;Ernesto afirmó con la cabeza al tiempo que se quitaba el abrigo y lo colocaba en el respaldo de una de las sillas del comedor. Después se inclinó sobre el sillón para besar a su madre.&lt;br /&gt;- Hay café. ¿Quieres café? Peguntó Francisca.&lt;br /&gt;El hijo asintió e hizo un gesto para que la mujer no se levantara. Francisca, que se movía con dificultad a causa de la artrosis, esperó en el sillón. &lt;br /&gt;En la cocina, el chico abrió la tapa de la cafetera italiana, todavía caliente, e inspiró el aroma que desprendía. En la encimera encontró una taza vacía encima de un platillo a juego. Al lado de la taza estaba el azucarero y el cartón de leche. También había un paquete de galletas.  Cogió una cucharilla del escurridero y se puso un café bien cargado. Después de remover el azúcar dio unos sorbos. Abrió la nevera para guardar la leche. Le cambió el humor. -Otra vez no- dijo en voz alta negando con la cabeza -¡joder!- Miró detenidamente el interior del frigorífico. Había un montón de recipientes de plástico, cerdo agridulce, costillas chop-suey, pollo al limón, más cerdo agridulce, brotes de soja... Se inclinó para dejar el brik de leche y cerró bruscamente la puerta. Regresó al salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No me habías prometido que no ibas a pedir más comida china?-  Su madre permanecía sentada, atenta a una mujer gorda que trataba de recuperar a su mejor amiga, también gorda, en un programa de televisión después de haber tenido una aventura con el marido de aquella y en ese momento le pedía perdón.&lt;br /&gt;Ernesto se situó delante de Francisca. -¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?-&lt;br /&gt;Francisca no sabía qué decir. Estaba avergonzada. Porque estoy sola, pensó. Porque me paso el día sin saber que hacer. Al menos alguien viene a casa. ¿Qué hay de malo en ello?&lt;br /&gt; -Son agradables- dijo por fin recuperándose un poco de la turbación que Ernesto le había provocado.&lt;br /&gt;-¿Agradables?- Repitió Ernesto, incapaz de comprenderlo.&lt;br /&gt;-¡Quédate a comer, hijo!- Francisca que se había puesto de pie junto al muchacho,  permanece con las manos sobre la chaqueta humedecida de Ernesto, que cuelga de la silla, esperando a que el chico cambie de idea. &lt;br /&gt;-Puedo llamar y decir que no vengan. Anda… ¡Apenas te veo!&lt;br /&gt;Ernesto se mantiene en sus trece. ¡No! ¡Has vuelto a llamar! ¡Siempre estás igual! ¡Es que no ves que se están aprovechando! &lt;br /&gt;-Está bien, hijo, como quieras- dijo Francisca con resignación y añadió en tono afectuoso: -¿Quieres llevarte algo de comida?- Enseguida se arrepintió.&lt;br /&gt;Ernesto, que ya se había puesto la chaqueta y estaba abandonando el salón, se giró impetuosamente hacia su madre.&lt;br /&gt;-¿Y qué quieres que me lleve, rollitos de primavera y arroz tres delicias? ¡Pero si ni siquiera tú te comes esa porquería! &lt;br /&gt;Francisca siguió a Ernesto por el angosto pasillo. Su andar era torpe y pausado. Su hijo ya había llegado a la puerta.&lt;br /&gt;– -Espera, toma, llévate el paraguas- &lt;br /&gt;– Ernesto cogió el paraguas que su madre le ofrecía y se marchó. &lt;br /&gt;El chico bajó apresuradamente las escaleras, convencido de que su madre era imbécil y que los chinos de ese restaurante eran unos cabrones que se estaban aprovechando de una mujer mayor cuando se cruzó con el repartidor en el portal. Le entraron ganas de pegarle una hostia. El chino saludó con la cabeza. Ernesto no le devolvió el saludo. Agarró con fuerza el paraguas que sostenía en la mano derecha. Te vas a enterar, pensó el muchacho. El chino se dirigía al ascensor despreocupado, con un paquete en las manos, sin reparar en que el joven se había situado tras él. Llamó al elevador. Ernesto apretó con fuerza el paraguas. Levantó el brazo con un movimiento trémulo. No encontró la ocasión. El chino subió al ascensor y Ernesto salió del edificio dando un portazo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-4508763279497605915?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/4508763279497605915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=4508763279497605915' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/4508763279497605915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/4508763279497605915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/07/familia-feliz.html' title='FAMILIA FELIZ'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-8332884002473223206</id><published>2009-07-01T10:42:00.000+02:00</published><updated>2009-07-01T10:45:36.359+02:00</updated><title type='text'>GREGORIE THOMPSON</title><content type='html'>Cada tres o cuatro minutos miraba el reloj. Tenía consulta a las seis en punto pero nunca era recibido antes de las seis y cuarto y eso le ponía nervioso. Mientras espera en la salita observa las revistas que tiene a su alcance; se decide por una justo en el momento en que una mujer entra en la habitación para buscarle.&lt;br /&gt;-Ya puede pasar señor Thompson.&lt;br /&gt; El joven siguió a la mujer hasta el despacho de la Dra. Mirrow. Una vez dentro acomodó su metro ochenta de estatura en un sillón de cuero de color marrón que hacía resaltar sus impresionantes ojos azules.&lt;br /&gt;-¿Cómo se encuentra hoy señor Thompson? Inquirió la doctora desde otro sillón situado enfrente. &lt;br /&gt;Gregorie se encogió de hombros.&lt;br /&gt;-Así así, doctora. Las cosas con Linda no van bien. Nada bien, doctora, nada bien.&lt;br /&gt;-¿Qué ha pasado esta vez, Gregorie? ¿Han vuelto ha discutir por el perro?&lt;br /&gt;-¡Si sólo fuera el perro!&lt;br /&gt;A Gregorie le gusta la familiaridad con  que la doctora lo trata.&lt;br /&gt;-El otro día me quedé embobado pensando en el futuro y Linda se enfadó. Últimamente se enfada por todo.&lt;br /&gt;-¿Y ya está? ¿No pasó nada más?¿Hay algo que no me esté contando señor Thompson?&lt;br /&gt;-Bueno en realidad se enfadó porque pensó que estaba mirando a otra mujer. Gregorie insistió en la palabra “mirando”, pero este dato pasó desapercibido durante la conversación, así que continuó: - Como ya he dicho, estaba pensando ¡pero si ni si quiera me di cuenta que tenía delante a esa mujer! ¡Santo cielo! Jamás he utilizado mi poder de rayos X con las mujeres y ella lo sabe.&lt;br /&gt;La doctora Mirrow no se sorprendió. Después de años tratándole, había llegado a conectar con el señor Thompson y hace unos meses le confesó su verdadera identidad. Verdaderamente confiaba en su psiquiatra. Además el hombre había llegado a la conclusión de que si la doctora Mirrow le traicionaba nadie la creería. ¡Quién demonios iba a creer que él, Gregorie Thompson, un simple trabajador de un cine de la Avenida Madison, era en realidad superman! ¡Todo el mundo sabe que superman es Clark ken y que está enamorado de Loise, no de Linda! Ya no temía ser descubierto.&lt;br /&gt;-¿Así que esa fue la respuesta que usted le dio? ¿qué no estaba utilizando su poder de rayos x?&lt;br /&gt;Sí, contestó el hombre.&lt;br /&gt;-Ya entiendo, dijo la doctora. Señor Thompson me gustaría conocer a Linda. ¿Cree que  podría acompañarle en su próxima cita? Creo que sería bueno para los dos.&lt;br /&gt;-¿A Linda? ¿Quiere que traiga a Linda? No creo que quiera venir. Tendré que preguntárselo. Ella no confía en los loqueros, así es como les llama.&lt;br /&gt;-Entiendo.&lt;br /&gt;Durante la hora que duró la consulta Gregorie no paró de hablar de su novia mientras la doctora repasaba las notas del paciente: pensamiento obsesivo, grandilocuencia, paciente paranoide, suspicaz, inofensivo… Al transcurrir el tiempo previsto, médico y paciente se despidieron con un apretón de manos. &lt;br /&gt;-Hasta la semana que viene, doctora.&lt;br /&gt;-Cuídese, señor Thompson. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras iba hacia su casa, Gregorie no dejó de pensar en cómo le iba a pedir a Linda que le acompañara en la próxima cita. Cuando llegó a su edificio se estiró el traje. Aún le separaban 15 pisos pero ya le temblaban las piernas. No estaba seguro de cómo planteárselo. Iba pensando en ello en el ascensor. Le sorprendió que Linda no estuviese en casa pero pensó que estaría sacando al perro. No empezó a preocuparse hasta que entró en la cocina y vio una nota escrita a máquina que había en la encimera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nota no decía más. La dejó caer al suelo junto con sus ilusiones. Miró a su alrededor, ni rastro de Linda, del perro o de sus cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                 *            *            * &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola, ¿hablo con el detective Mckein, de la comisaría del Distrito 11?&lt;br /&gt;-Si soy yo. Dígame.&lt;br /&gt;-Mire, soy la psiquiatra Mirrow, era la médico de Gregorie Thompson.&lt;br /&gt;-¿Gregorie Thompson? ¿no es ese el tipo que saltó por la ventana? El caso está cerrado.&lt;br /&gt;-Verá, no estoy poniendo en duda su hacer, por favor, no me malinterprete, pero tengo algunas dudas. El periódico no decía nada de Linda.&lt;br /&gt;-¿Linda? ¿Quién es Linda? &lt;br /&gt;-Linda era su novia. Vivía con él.&lt;br /&gt;-Señora, vivía solo. Además, encontramos una nota que decía que no iba a volver. Como le he dicho, el caso está cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doctora Mirrow colgó el teléfono de su despacho. Tal vez Linda también fuera una alucinación, ¿quién sabe? La mujer se incorporó sobre el escritorio, sacó del primer cajón su agenda de citas y tachó el nombre del señor Thompson.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-8332884002473223206?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/8332884002473223206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=8332884002473223206' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/8332884002473223206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/8332884002473223206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/07/gregorie-thompson.html' title='GREGORIE THOMPSON'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8858548420930823847.post-5818520719113715344</id><published>2009-07-01T10:29:00.000+02:00</published><updated>2009-07-01T10:32:46.993+02:00</updated><title type='text'>LÍNEA CIRCULAR</title><content type='html'>-   ¡Creo que ese viejo me ha tocado el culo!&lt;br /&gt;La otra muchacha miró descaradamente hacia donde se encontraba el hombre y torció la cabeza en gesto de desaprobación.&lt;br /&gt;-   ¡Vamos al fondo del vagón! Le indicó a su amiga y ambas mochilas desaparecieron entre la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez a salvo, entre risas nerviosas y miradas furtivas, comentarán la jugada del viejo, provocando la solidaridad de los pasajeros más cercanos, que dirigen miradas de reproche hacia el anciano. Pero el hombre está más concentrado en no perder el equilibrio. El conductor tiene prisa aquella mañana y los viajeros del metro se afanan, como el viejo, en no caerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se llama Antonio, es viudo, tiene cuatro hijos que apenas le prestan  atención y una nieta que vive cerca de donde ahora se encuentra y a la que no ve desde hace tiempo. Todos los días hace el mismo recorrido: sobre las ocho de la mañana se sube en Alto de Extremadura dirección Cuatro Caminos. Le gusta pasar por Ciudad Universitaria y Metropolitano y mirar a las chiquillas. A veces completa el recorrido de la línea circular. Aprovecha la multitud para frotarse, pero no es tanto un acto  premeditado como un impulso. Desde que murió Encarnación se siente solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El metro abre sus puertas. Fluye el tráfico humano entre estaciones, pero Antonio permanece inalterable. Es jueves y no tiene nada mejor que hacer. El sentimiento de estar cerca del fin de semana llena a todo el mundo de alegría, menos a él. Antonio ve una oportunidad y la aprovecha. Roza con su mano otra mano extraña, de mujer joven. La fricción dura apenas unos segundos, suficientes para evocar en él tiempos mejores. ¡Ay! Encarni, Rosa, Almudena, María… La joven mueve rápidamente la mano y el viejo se disculpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena llama de nuevo la atención de las muchachas que ya habían perdido el interés por el viejo. Antonio se siente observado, interrogado por cuatro inocentes ojos y decide bajarse. Sale del tren desconcertado, un paso tras otro, pero bajo esa apariencia de seguridad, no sabe, ni siquiera, en qué estación se encuentra. Avanza unos metros. Duda si volver a entrar, pero suena el silbato. Demasiado tarde.  Por unos segundos se siente perdido, pero ¿qué está haciendo? ¿dónde está? ¿porqué viaja en metro? Paralizado, ve cómo es esquivado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-   ¡Abuelo! ¡Pero qué haces aquí! ¿Estás bien? ¿Necesitas que te lleve a casa? Una muchacha le agarra del brazo. El hombre se gira sobresaltado. Al reconocer los ojos de su nieta, Antonio se emociona. No sabe darle una respuesta concreta. &lt;br /&gt;          &lt;br /&gt;La nieta le abrazará con ternura.&lt;br /&gt;-   Cielo, llévame a casa. No me encuentro bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8858548420930823847-5818520719113715344?l=alas7enlalatina.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/feeds/5818520719113715344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8858548420930823847&amp;postID=5818520719113715344' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/5818520719113715344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8858548420930823847/posts/default/5818520719113715344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alas7enlalatina.blogspot.com/2009/07/linea-circular.html' title='LÍNEA CIRCULAR'/><author><name>NUBE</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_3b-cHGwQgz0/SusgdXWge8I/AAAAAAAAAjQ/aqm2SN8vSYE/S220/elsa+023_23.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
